Cine y deporte: “Querido Basquetbol”

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El mundo aún no sale de su asombro ante la muerte de uno de los más grandes basquetbolistas de la historia, Kobe Bryant (1978-2020), pues, además de lo trágico del suceso, se trata de un atleta que marcó una época no sólo en su disciplina, sino en el deporte en general por sus extraordinarios logros, con marcas históricas en la NBAcampeonatos obtenidos, medallas olímpicas y, sobre todo, su pasión por el baloncesto.

La Mamba Negra, como se le conocía a este extraordinario jugador, dejó muestra de su amor por el basquetbol con sus grandes actuaciones en las duelas, pues nunca escatimó esfuerzos para dar lo mejor de sí tanto para el equipo de sus amores, los Lakers de Los Ángeles, como para sus aficionados, que siempre reconocieron su entrega inquebrantable.

Afortunadamente, Kobe también nos dejó un testimonio literario de su cariño por su juego favorito que posteriormente se convirtió en un cortometraje animado que incluso se hizo merecedor a un Óscar en 2018: Dear Basketball, dirigido por Glen Keane y musicalizado por John Williams, célebre compositor de la banda sonora de la saga de Star Wars. En noviembre de 2015, Bryant anunció su retiro del baloncesto a través de una carta que fue publicada en The Players’ Tribune, una plataforma de medios creada por el exbeisbolista Derek Jeter donde atletas de diversas disciplinas colaboran con escritos, videos, podcasts, fotos y otros materiales para abordar el deporte.

Dicha carta fue la base para el filme, de apenas cuatro minutos de duración. El corto, realizado con una técnica a lápiz, es narrado por el mismo Kobe, quien cuenta cómo, a los seis años de edad, nació su amor por el basquetbol con el simple hecho de envolver los calcetines de su padre y lanzarlos a un cesto de ropa. El cortometraje combina los anhelos de la infancia con las hazañas deportivas reales que Bryant prodigó en las duelas y que, a la vez, despertaban la pasión de los aficionados que lo veían jugar.

Black Mamba le habla directamente al baloncesto para agradecer el haberle hecho sentir más vivo que cualquier otra cosa y menciona esa reciprocidad entre él y su deporte: cada uno le entregó al otro lo mejor de sí en una relación donde el corazón y el espíritu fueron lo más importante. Pero, aunque espíritu y corazón puedan lidiar con los duros entrenamientos y los golpes del juego, el cuerpo, dice Kobe, no puede seguir por más tiempo, por lo que debe despedirse de lo que tanto ama. Sin embargo, Bryant siempre será ese niño que soñaba que, con el balón en las manos y cinco segundos en el reloj, anotaba la canasta definitiva para ganar el partido.

Kobe se ha ido pero, afortunadamente, nos quedan sus inolvidables jugadas y este corto animado, fiel testimonio de lo que fue su vida y que nos inspira para realizar nuestros sueños por inalcanzables que parezcan, siempre y cuando pongamos, como el inmortal laker, alma y corazón en ellos.