Futbol o beisbol ¿El rey de los deportes?

A mediados de los años sesenta, en Londres, en las calles empezaron a aparecer pintas con el siguiente mensaje: “Clapton is God” (Clapton es Dios), en referencia al virtuoso guitarrista británico Eric Clapton. Tiempo después, alguno se cuestionó: “Si Clapton es Dios, ¿quién diablos es Jimi Hendrix?”, para muchos el mejor guitarrista de rock de todos los tiempos.

Esto viene a cuento porque, sin demeritar un deporte tan querido y seguido por millones de aficionados en varios países, si el beisbol es el Rey de los Deportes, entonces ¿qué diablos es el futbol?

Éste, sin duda, es el deporte más popular del mundo, practicado por millones de personas sin importar religiónrazanivel educativo ni clase social. Pero ¿cuál es el mérito o virtud del balompié para ser el favorito de las multitudes y paralizar a países enteros cuando se disputa, por ejemplo, la final de un mundial o un Barcelona-Real Madrid?

Si lo analizamos someramente, el futbol conjuga características que lo convierten en el deporte más democrático que existe. Por ejemplo, no es necesario contar con un equipamiento muy específico para jugarlo; es más: ni siquiera es indispensable un balón. ¿Cuántos de nosotros no jugamos futbol, siendo niños, con una humilde botella de plástico rellena de papel a manera de pelota? ¿Cuántos no usamos piedras o mochilas para señalar las porterías cuando jugábamos con los amigos en la calle a falta de una cancha (no digamos ya profesional) o un parque? El futbol no es una disciplina elitista como la natación, por ejemplo, en la cual, si no se tiene al alcance una alberca, ¿cómo le hacemos?

Otro factor que influye a favor del futbol es su simplicidad. A diferencia del futbol americano o del golf, por ejemplo, cuyas reglas pueden resultar tan complicadas como un examen de trigonometría para algunos, las del futbol fueron sencillas desde su origen, en el siglo XIX, y apenas si han cambiado al paso del tiempo. En efecto, cualquiera comprende la dinámica del futbol siguiendo con atención un partido, y más con la ayuda de un amable aficionado que le aclare los puntos que resulten confusos.

Para terminar este breve análisis, hablemos de las características físicas de un futbolista. Éste no necesita una gran altura, como un basquetbolista; tampoco le es indispensable la rapidez de un velocista ni la fortaleza de quien practica rugbi. Aunque dichas cualidades, por supuesto, le son muy útiles a un futbolista, no son indispensables para su desempeño en la cancha. Los ejemplos sobran y les dejo a ustedes recordarlos.

Puestas estas razones sobre la mesa, les toca a ustedes, queridos aficionados, responder a la pregunta formulada arriba: si el beisbol es el Rey de los Deportes, entonces ¿qué diablos es el futbol?

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