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deportes dentro y fuera del juego

Bob Marley: fuera de la musica existia el futbol

3 minutos de lectura

El futbol y la música han convivido a lo largo de los años. Entre los muchos ejemplos que tenemos del encuentro entre ambos sobresale el de una figura admirada por varias generaciones de melómanos: Bob Marley (1945-1981), legendario músico jamaiquino, máximo exponente del reggae y seguidor de la cultura rastafari. Además de lo anterior, este cantante y compositor fue un apasionado del balompié, deporte al que le dedicaba cualquier momento libre que se le presentara a lo largo de sus giras y fuera de ellas.

Marley era hijo de una jamaiquina y un inglés, por lo que atribuía a este factor su afición por el futbol debido al gusto de los británicos por él. Cuando comenzó su carrera musical, Bob siempre llevaba consigo un balón para jugar con los miembros de su grupo, The Wailers. “Si realmente quieres conocerme, tienes que jugar futbol conmigo y con los Wailers”, dijo el Rey del Reggae en alguna ocasión. También expresó: “El futbol es libertad. Es un mundo en sí mismo, un universo”. Afirmaba que el balompié le gustaba porque hay que ser habilidoso para practicarlo.

Bob jugaba como delantero o medio creativo; quienes patearon el esférico con él aseguran que pudo haber sido futbolista profesional. Era seguidor del Boys’ Town FC, equipo de la liga de Jamaica, y su gran ídolo fue Pelé. Cuando salía de gira por Europa, siempre debía tener un televisor a su disposición para ver los partidos que le interesaban. Asimismo, invitaba a periodistas del lugar donde se encontrara o a los organizadores de sus conciertos a jugar un partido, lo que le permitía relajarse antes de sus presentaciones y mantenerse en forma.

Aunque el futbol hizo feliz a este histórico de la música, paradójicamente, también lo lastimó: a finales de los 70, durante una gira por Francia, sufrió una lesión en un partido contra periodistas. Un fuerte pisotón en el pulgar del pie derecho agravó una vieja herida que Marley no se atendió, lo que derivó en un melanoma maligno y, a la postre, en cáncer. La opción médica era la amputación del dedo, pero Bob se opuso porque la filosofía rastafari no le permitía “atentar” contra su cuerpo. A pesar de que la lesión mejoró y el músico pudo volver a jugar, el cáncer se extendió a varios órganos y, finalmente, terminó con su vida a los 36 años.

Para que conozcan más sobre Bob Marley y su relación con el futbol, les recomiendo el documental Rhythm of the game, disponible en el canal de videos más popular del mundo, que recoge testimonios de familia y amigos del cantante sobre su amor por el balón, además de imágenes donde se le ve en acción en la cancha. Es así que el futbol es motivo para que quienes han admirado a Marley de toda la vida lo recuerden de forma distinta y para que aquellos que desean conocerlo se acerquen a su música a través del balón.

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